viernes, 20 de julio de 2012

#GritaTuNombre

Me gustaría compartir contigo que lees este blog algo que me ha ocurrido hace un ratito: Me llama a mi teléfono un número que no conocía y me habla una voz femenina que me dice lo siguiente:
-Hola, buenos días, ¿hablo con la señorita Tricemoon?
-Sí, soy yo
-Verá, le llamo de la compañía Movistar porque nos consta que usted cambió de compañía telefónica en su domicilio y además contrató un ADSL con la misma compañía, que no es la nuestra, y nos gustaría mejorarle la oferta para que vuelva con nosotros.
En ese momento pienso varias cosas:
  1. ¿Qué hace esta gente con mi número de teléfono móvil, cuando yo jamás he contratado tal dispositivo con movistar?
  2. Esta gente tiene mucha información acerca de mis contrataciones con "otras compañías" en mi domicilio particular.
  3. Yo le he confirmado a esta mujer mi identidad pero ella a mí todavía no.
-Gracias, pero en este momento no me interesa.
Continúo siendo amable e intento cerrar la comunicación con esta persona desconocida para mí, aunque no tanto yo para ella.
-¿Puedo preguntar por qué? 
Ya lo has hecho, (pienso yo)
-Pues verá, en este momento no tengo ningún interés en tener ningún contacto con Movistar o Telefónica.
Ya me voy calentando.
-¿Es porque tiene un contrato de permanencia que le impide cambiar de compañía?
La tía insiste, supongo que para eso le pagan e intento no tomarlo contra ella, aunque como parece que quiere una respuesta clara y concisa se la doy con un tono triunfal y me quedo la mar de a gusto:
-No, en realidad es por la renovación que ha hecho Telefónica con el señor Urdangarín. Como usted comprenderá, la compañía para la que usted trabaja no me transmite ninguna confianza y si le puedo pedir un favor le diré que elimine de su base de datos toda mi información porque mi intención es dejar que Telefónica quiebre de una vez por todas y para ello es necesario que toda persona se desvincule por completo de esta compañía corrupta.
Parece que este argumento le convence y la mujer desconocida termina la conversación con:
-De acuerdo señora Tricemoon, muchas gracias por atenderme.

Cuelgo sin saber todavía su nombre, y me pregunto: ¿Cuántas personas sin nombre hay en el mundo? ¿Cuántos acatan órdenes sin rechistar? ¿Sin dar su opinión? ¿Cuánta gente anónima sigue al líder sin preguntarse si hacen lo correcto?


Esa mujer tiene UN NOMBRE y ¿sabes una cosa?

Me hubiera encantado saberlo.


Imagen de SERGIO PEREZ (REUTERS) sacada de ElPaís.com

¡GRITA TU NOMBRE!




miércoles, 4 de julio de 2012

Cuarto Creciente


Crecer es difícil. Cuando empiezan a salirte los dientes de leche te duele horrores la boca, cuando estás pegando "el estirón" las piernas parece que te crecen a pedazos y las rodillas se resienten, en la pubertad todo son cambios de estructura y la mayoría de las personas se sienten algo deformes... Pero no me refería a ese tipo de crecimiento, sino al crecimiento personal. Esa fase de autoevaluación en la que un@ se dice:


Soy así. ¿Por qué soy así? ¿Cómo me gustaría ser? ¿Qué debo cambiar? ¿Soy feliz? ¿Qué me haría feliz? ¿Cual es origen de este problema?

Soy como soy por cómo fueron otros y yo tengo la responsabilidad (si quiero) de romper algunas cadenas. ¿Cómo? Primero hay que descubrir cuál es el origen de aquello que quiero cambiar y una vez descubierto, ver la manera.

Hace unos años leyendo un libro altamente recomendable llamado Mujer deseada, mujer deseante de Danièle Flaumenbaum, descubrí lo que son las patologías de linaje y la memoria celular ancestral. No se trata de nada místico sino más bien físico. Somos células, que además son las células de nuestros padres fusionadas en la concepción, que a la vez son las de nuestros abuelos, etc. La carga hormonal y genética de nuestras células nos transmiten la herencia familiar en todos sus sentidos: carácter, predisposición a los problemas, patologías, etc.   
Hay patologías que se repiten una y otra vez a lo largo de la vida de una persona (herpes labiales, migrañas, reglas dolorosas, dolor de rodillas...). El cuerpo se manifiesta para indicar que algo falla. Es como un indicador, una llamada de atención. ¡Hazme caso! ¡Haz caso a este problema que se repite sin motivo! La persona en cuestión puede hacer dos cosas:

1.Poner un parche al problema (tomar un medicamento que alivie en ese instante el dolor).
2.Empezar a investigar la razón de origen de ese problema dentro de su herencia familiar.
Si elige la segunda opción, estará decidiendo crecer personalmente y como decía al principio, crecer es difícil.

Hace unos meses que he decidido crecer y aunque por un lado me siento muy orgullosa de la decisión, debo decir que está siendo francamente difícil, duro, agotador... y a la vez totalmente necesario para saber quién soy y por qué. 

A veces las respuestas están ahí, al alcance de un@ mism@. Son como el cristal a través del que miras el paisaje desde el coche. No ves el cristal, solo el paisaje. Sin embargo el cristal está ahí, es palpable y está mucho más cerca que las ovejitas pastando. 

Hace poco descubrí que Caperucita Roja y yo no somos tan distintas y que el cazador del cuento no es un hombre, sino una mujer inteligente y muy cercana a mí, que sé que jamás me abandonará. 

Y es que en cada historia, siempre hay personajes que están de nuestro lado.


TriceMoon