miércoles, 19 de diciembre de 2012

Carta de Reyes

Queridos Reyes Magos de Oriente:
Es cierto que el mundo está patas arriba. Hemos sucumbido al poder del dinero como Isildur al del anillo único y los mayores ladrones y de amargo corazón dominan el planeta. Por ese motivo este año no os voy a pedir regalos sino deseos. Los dejaré en 10, que como siempre dicen “lo bueno, si es breve…”

Estos son, pues, mis 10 deseos para el año que empieza:

1.       Que la sanidad no se vea como negocio sino como un derecho universal.
2.      Que la educación sea libre, laica y pública de verdad.
3.      Que la justicia recupere sus valores éticos y no los vuelva a perder.
4.     Que la voz de la ciudadanía vuelva a tener voto.
5.      Que desaparezcan las etiquetas para cualquier niño, adolescente o adulto.
6.      Que los ginesaurios se extingan de forma fulminante del planeta.
7.     Que a las mujeres nos dejen parir en paz y a los bebés nacer con dignidad y amor.
8.      Que la vegetación crezca libre y el aire se pueda respirar de nuevo.
9.      Que el tiempo se disfrute más y se pierda menos.
10.   Que el amor supere con creces al odio y la tristeza.

Sé que no sois el genio de la lámpara y esto de los deseos os viene un poco de lejos, no obstante sois magos y la magia hace que cosas inverosímiles se vuelvan realidad delante de nuestras narices. Así que ahí lo dejo, que seguro que desde vuestra experiencia milenaria y trabajo en equipo se os ocurre algo.

¡Hasta el año que viene!
Tricemoon*

lunes, 3 de diciembre de 2012

Bicho Raro

A veces siento que este no es mi sitio, que vivo en un lugar equivocado con personas que no están hechas a mi medida, donde no encajo. Soy un "bicho raro". 

Quizás todo el mundo se ha sentido así alguna vez o muchas veces. 

No estoy hecha para vivir sobre el asfalto, ni con un horario fijo. Tampoco me veo capaz de criar a mi hija a tiempo parcial, ni hacer el amor sólo el fin de semana por eso de que una está más descansada o por recuperar "el tiempo perdido" del resto de la semana. No me gusta tener que verte porque "ya toca", ni tener que mentir ahora para evitar el sufrimiento de los demás después. Odio poner una sonrisa cada vez que deseo que la otra persona se trague sus palabras, por aparentar ser educada. No soporto cuando los demás me dan un consejo sin habérselo pedido, pero peor me resulta que lo que a mi me importa de verdad para ti solo sean tonterías. Si no me escuchas, no te hablo; si no te hablo, pongo distancia; si pongo distancia, acabamos siendo desconocidos. No me gusta cuando un desconocido al verme embarazada me dice "que sea una horita corta". Detesto participar en el amigo invisible y comer polvorones. No entiendo a la gente que sale por televisión, ni a la que sale a correr por el centro de Madrid. No comparto la opinión de muchos y odio cuando, al ser yo la que doy una opinión, muchos piensen que quiero imponerla. No comprendo el concepto "buffet libre" ni "todo incluido" ni "fast food"; tampoco entiendo las expresiones "parto dirigido" o "he hecho X partos". No quiero formar parte de una sociedad que impide la entrada de niños y niñas a ciertos lugares, ni donde se abandona animales por capricho, ni donde las papeleras estén de adorno y el suelo de la calle como vertedero municipal. No me gusta repetirte lo mismo diez mil quinientas veces, me canso. Detesto lavarme la cara, maquillarme y peinarme cada mañana. Me cuesta sobremanera no sentirme humillada cuando humillan a un/a niño/a o un/a adolescente delante de mis narices. No sé por qué un/a niño/a debe obediencia a un/a adulto/a; un/a alumno/a a su profesor/a y un/a paciente a su médico/a. Odio que a través de la publicidad día tras día sienta que solo soy un adorno, un objeto de deseo, un ser complaciente dispuesta a satisfacer los deseos del sexo contrario.

Si por mí fuera, dejaría volar mi imaginación y viviría bajo el abrigo de la creación. No mentiría jamás. Si pudiera escucharía una vez tras otra a todo volumen esa canción que se me ha agarrado por dentro como un bucle infinito. Lloraría a moco tendido todo que quisiera sin preocuparme por lo que pensaran los demás. Reiría todavía más fuerte por la alegría que recorre a veces todo mi cuerpo. Estaría sin dormir toda la noche, sólo observando el movimiento de tu respiración. Abrazaría a todos/as los/as niños/as que veo sufrir por la calle. Bajaría del escenario a todos esos actores y actrices que no nos quieren contar nada y me subiría yo. Te dejaría crecer libre. No juzgaría. Confiaría en todo y en todos/as. Me encantaría poder mirarte a los ojos y saber que tú también eres libre y que nada de lo que te ha ocurrido en la vida te ha cortado las alas. Me quedaría contemplando el brillo inestable del mar mientras amanece, siempre, siempre, siempre, siempre, siempre...


Siempre me sentiré un bicho raro en este mundo loco de seres complejos con vidas extrañas.