miércoles, 31 de julio de 2013

Hoy es un día especial. ¡Celebrémoslo con teta!

Hoy es un día especial.

Hace justo un año me enteré de que estaba embarazada de mi primera hija. Fue un día de muchos cambios: empezábamos las vacaciones, supimos que nuestro puesto no corría peligro en un momento delicado, y por supuesto la mejor noticia fue que Zoe crecía dentro de mi.

A pesar de que mi parto fue maravilloso, el inicio dificultoso de la lactancia me pilló de sorpresa. Y es que la gente de mi generación hemos crecido sin ver tetas. Nuestras madres, (mal) aconsejadas por los pediatras dejaban de dar teta a sus bebés muy pronto (en mi caso sólo duró tres meses) y por este detalle  cuando nos hemos embarazado las mujeres de "mi quinta" y hemos tenido a nuestros bebés, nos hemos sentido abandonadas socialmente ya que ni nuestras madres sabían aconsejarnos sobre cómo dar de mamar.

Mañana se celebra el Día Mundial de la Lactancia Materna. La organización WABA (quien organiza la Semana Mundial de la Lactancia Materna) ha decidido que el lema de este año sea: 


Apoyo a las madres que amamantan: cercano, continuo y oportuno
. 


WABA quiere crear conciencia de la importancia de la “consejería entre pares” para apoyar a las madres para iniciar y mantener la lactancia materna. 



Por este motivo me gustaría compartir con vosotr@s mi experiencia:

En mi caso concreto, desde el primer momento fue doloroso. Yo estaba deseando amamantar a mi pequeña y el primer impulso de succión me hizo dudar de si sería capaz. Tenía una mastitis subclínica, de esas que no dan fiebre, ni se amorata el pecho, simplemente duele horrores. Lo bueno es que mi querida comadrona, al describirle los síntomas, supo muy pronto de qué se trataba y me derivó al mayor experto en mastitis humanas en toda España: Un veterinario.

Esto me hizo reflexionar sobre la poca importancia que se le da, todavía hoy, a la lactancia materna. Este (buen) hombre, generaba probióticos en el laboratorio de la Universidad Complutense de Madrid, con cepas específicas de mastitis humanas, para tratar de forma gratuita a toda mujer que se acercara por allí. Y sí, reconozco que me sentía un poco "yonky" cada vez que iba a recoger ese polvillo blanco a la facultad de veterinaria, y que me ponía nerviosa cada lunes cuando llamaba de forma insistente a partir de las doce para asegurarme mi dosis. De hecho, alguna vez he llegado a simular que pedía probiótico para otra amiga además del mío, dando el nombre de mi hija, para asegurarme dos botes en lugar de uno. Pero no sé qué hubiera sido de mi lactancia si no hubiera sido por él.

Resumiendo: que pensé en todas las mujeres del resto de España que no estuvieran en Madrid y que no conocieran este tratamiento. Mujeres que irían desesperadas a su consulta con el pediatra y éste les habría dicho que lo mejor sería tomar un antibiótico y mientras tanto que le diera a su bebé leche de fórmula. Mujeres a las que la sociedad entera les diría "chica deja de sufrir, destétalo, yo no me lo pensaba".

Reconozco que fue una etapa muy dura, en la que sufrí más que en toda mi vida (suena fuerte, pero así es). Recuerdo botar en la cama, morderme los labios, llorar mirando a mi pequeña mamar (no de emoción sino de sufrimiento físico)... Incluso llegué a rechazar a mi niña, a no querer estar con ella el resto del tiempo. Seguro que si es mujer la que está leyendo este post y ha pasado por una mastitis sabe que cualquier roce por mínimo que fuera en el pezón era ir al infierno sin salir de la habitación. Mi pareja no sabía cómo ayudar y lejos de conseguirlo sus palabras me hacían cada vez más daño: "Tenemos que intentar otra cosa, no puedes seguir así". ¿Pero qué otra cosa? Yo quería amamantar a mi hija. La había parido como siempre había soñado y quería amamantarla igual. Era lo que más deseaba en el Mundo. Tuvo que ser muy duro también para él al ver que no podía ayudarme, pero más tarde comprendió que las palabras de ánimo eran mi mejor medicina.

Mientras me trataba con probióticos me recorrí Madrid entera, visitando a asesoras de lactancia, vino a casa una IBCLC, incluso estuve a punto de ver a una osteópata que trataría el paladar de Zoe si no fuera porque esa mañana me di una hostia con el coche en pleno aparcamiento. (Esto último dice mucho del estado en el que me encontraba de ansiedad e insomnio diarios).

Finalmente los probióticos comenzaron su efecto y gracias al mejor consejo que me dieron (fue mi hermana querida) la lactancia empezó a establecerse. Ese consejo fue "estáte con ella".

Mi hija estaba aprendiendo a mamar y aprendiendo a amarme. Y cuando empecé a observarla mientras dormía, a mantenerla en brazos mientras no mamaba y a proyectar amor hacia ella, la cosa mejoró.

Recuerdo que poco a poco cuando la ponía al pecho, mi hija me acariciaba el costado como dándome ánimo. Yo sentía que me decía "gracias madre, lo estás haciendo muy bien". Y eso cada vez me animaba más y más. Luego empecé a hacer oídos sordos a cualquier negativa social y empecé a refugiarme en mi tribu de mujeres maravillosas, las cuales siempre me decían LO VAS A CONSEGUIR.

Y así, poco a poco fuimos creando vínculo, fuimos enamorándonos... Porque dejando a un lado que la leche materna es lo más sano para nuestros hijos, dar la teta significa mucho más. La relación que tenemos hoy día mi hija y yo no se hubiera parecido ni de lejos si hubiera interrumpido la lactancia, lo sé. No me siento una mártir, no creo que me haya "sacrificado" por darle la teta a mi hija, No he sufrido lo que he sufrido por dar lo que según la OMS y el UNICEF dicen que es lo mejor para un bebé.

Se trata de una decisión.

El dolor forma parte de la dualidad de la vida. Yo no elegí una vida recta, ordenada y estable. Sino una vida real con sus ciclos cambiantes, entre los que se encuentra el dolor y el sufrimiento.

Es cierto que la lactancia materna no debe doler y aunque me costó creerlo hoy puedo decir que es placentera, pero el que surjan problemas al principio (o en medio, o al final) no influye en la decisión que una mujer toma. Hay grupos de apoyo a la lactancia, asociaciones, consultoras acreditadas... incluso veterinarios!! a los que una puede acudir.

Como os decía, mañana se celebra el Día Mundial de la Lactancia Materna. Ayúdanos a que el hastag #díalactancia sea Trending Topic en Twitter.

Y hoy, con la lactancia establecida y profundamente agradecida a mi hija por todo lo que me ha hecho sentir amamantándola...

...¡lo vamos a celebrar con teta! ¡MUCHA TETA!



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